Walk in the sun

Walk in the sun

I wonder what it´s like to be loved by you...

PUBLICIDAD

EEEEEEEEEEEEEEH, PIPOL.

He empezado un nuevo fic, sí, mi 5º. Diréis "esta tía está loca". Sí, lo estoy, ¿pero a que me queréis mucho? :3 Okya

Bueno, que era eso, ahora subiré el primer capítulo.

THIS: http://welcometomycomplicatedlife.blogspot.com.es/

Capítulo 61

AVISO: El capítulo está en 3ª persona. Sólo este, a partir del siguente volverá a ser normal.

Leed, leed, leed :3

 

 

En un año la vida puede dar varios giros, unos más esperados que otros. Nada ocurre tal y como esperas que ocurra, siempre habrá algo o alguien que destroce tus planes. Y eso es algo que no se puede evitar.
Tanto ella como Danny lo pasaron realmente mal aquel año. Danny intentaba sacarse de la cabeza a la única persona que había conquistado su corazón, pero no era tan fácil como él pensaba. Al principio la llamaba todos y cada uno de los días, tal y como le prometió. Pero de un día para otro él dejó de hacerlo. Él se sentía un estorbo, siempre era él quien llamaba, ella había empezado el curso, por lo que no tenía tiempo para hablar con él. Pero por otro lado, él veía bien que dejasen a un lado esa relación tan especial que se traían, llamarla todos los días no le ayudaba a olvidarla. 
Danny tomó esa decisión creyendo que era la mejor, pero no sabía cuánto se estaba equivocando.


A unos kilómetros de distancia, se encontraba aquella niña tan especial para él. Decepcionada. Decepcionada porque creía que él, aquella persona que había conquistado su corazón poco a poco, pasaba de ella a pesar de la promesa que se hicieron. 
Ella le llamó, le llamó más de una vez, pero Danny nunca llegó a cogérselo. No quería seguir sufriendo escuchando su voz sin tener claro si volvería a verla o no. Ella era tan solo una estudiante, y él un componente de un grupo muy famoso en Inglaterra. 
Pero todas las decisiones que tomaba Danny eran erróneas, tanto para él como para ella. Nunca llegó a pedir ayuda a los chicos, él creía que estaba haciendo lo correcto. 
Por otro lado, ella continuaba comunicándose con Gio, Tom, Harry y Dougie, pero Danny nunca llegó a ponerse al teléfono. Ella preguntaba y preguntaba el porqué de ese comportamiento tan extraño por parte de Danny, pero ninguno lo sabía. Y al no obtener una respuesta, ella comenzó a crearse las suyas propias. Danny sólo quería aprovecharse de ella, y como vio que no lo consiguió, pasó; Danny se había buscado a otra chica a la que querer y la había abandonado. Pero nunca dio con la verdadera razón.
Aunque un día, todos esos esquemas, se rompieron. Tanto los de Danny como los de ella. Danny no podía aguantar más y plasmó todos sus sentimientos en un papel. No sabía lo que esta a haciendo, simplemente se dejaba llevar por su corazón.
Cogió papel y boli y comezó a escribir.

 


Lo siento.
Ni siquiera sé por qué estoy haciendo esto, ni siquiera sé si volveré a verte alguna vez, pero no puedo seguir con esta sensación. No te lo dije antes porque no fui capaz, tenía miedo. Miedo a que dejaras de verme como a un amigo, o simplemente miedo a cambiar tu forma de pensar, como te dije una vez. Te preguntarás por qué te estoy escribiendo si no te he cogido las llamadas, la respuesta es muy sencilla y seguro que se te ha pasado por la cabeza más de una vez. Porque soy un cobarde. Un cobarde que no sabe lo que quiere. Me estoy arriesgando ahora, porque ni siquiera tengo la certeza de saber si volveremos a encontrarnos algún día. Ni siquiera sé si estarás leyendo esto porque te has mudado o simplemente no lo abrirás al leer mi nombre. Pero yo necesitaba contarlo. No me contestes, por favor, me está costando la vida escribir esta carta, y no seré capaz de leer la respuesta. 
Querrás saber mi comportamiento tan extraño durante todo el tiempo que hemos convivido. Por qué estaba tan protector, por qué era a veces tan capullo. Y todo lo puedo resumir en una palabra. Celos. Tenía celos de David, de Mike, de cualquiera que se acercara a ti. Me alejaba porque creía que era la mejor opción, pero sabía que me estaba haciendo daño y que te estaba haciendo daño a ti, por eso volví a tu lado, pero ya mentalizado de todo. Tú tenías tu vida, y yo tenía que crear la mía alejado de ti. 
Me pregunto si me echas de menos, si me sigues queriendo. No quiero saber la respuesta, tanto una como otra me harán daño. Soy egoísta, lo sé, te estoy contando todo esto sin pensar en ti, sin saber si haré bien en que lo leas, pero es lo que necesito. 
Me muero de ganas por probar tus labios de nuevo, aunque sean otros dos sgundos, no hubo ni un día en el que no dejara de pensar en ello, y todavía lo sigo haciendo. No sé qué me has hecho, pero te lo agradezco, ya no soy tan capullo, gracias ti he conseguido mirar la vida de otra forma. Aunque sin ti, me está costando. 
Pensarás que todo esto es una broma, que qué hago contándote todo esto en un trozo de papel, inlcuso pensarás que no soy yo el que la está escribiendo, pero por una vez en mi vida, abro mi corazón, y te lo estoy abriendo a ti. 
¿Te acuerdas cuando te dije que me sentía vacío? Ese vacío sólo podías llenarlo tú. Todavía recuerdo el día en el que te vi por primera vez, cuando bajé por las escaleras y la sonrisa más bonita que había visto nunca apareció en tu cara. También recuerdo ese día en el que te llevé al London Eye, la piscina de James... A partir de ese día, lo jodí todo por salir con aquella chica, todo iba perfecto entre nosotros hasta que apareció ella en mi vida. Cuando llorabas, te llevabas toda mi felicidad, y cuando volvías a sonreír, me la devolvías. Lo peor que pude hacer fue dejar que te fueras, te necesitaba conmigo las 24 horas del día. Una sola mirada tan profunda como la tuya, acompañada de tu sonrisa hacían que mi respiración se entrecortara. 
Olvíadame, por favor, es lo mejor que podemos hacer ambos. La distancia no funciona, lo sabes y lo sé.
Te quiero. Danny.

 


Esa carta la leyó una, dos, tres, diez veces. Sabía que no hacía lo correcto, pero aun así lo hizo, se la envió pensando en las consecuencias que traerían.
Y en cuanto ella vio que tenía una carta de él, la guardó en el cajón de su mesilla. No quería leerla, sabía que bueno no era. Pero finalmente acabó leyéndola, no se podía creer nada de lo que había escrito en ella. Se la leyó tantas veces necesarias como para aprendérsela de memoria, necesitaba esas palabras de Danny, aunque no hicieran nada bueno en ellos, pero lo necesitaban ambos. Tal y como le pidió Danny, no contestó a aquella carta. Nunca. Pero seguía cabreada, ella le quería por encima de todo, y él estaba siendo un cobarde. Quería volver a verle para dejarle claro las cosas de una vez, ya sean a gritos o en susurros. Él rompió su promesa, eran amigos y él lo estaba echando todo a perder.
A pesar de ello, ella seguía yendo a todos y cada de los conciertos a los que podía asistir, era fan y nunca iba a dejar de serlo. Pero los chicos nunca supieron de su existencia en ellos. Pensaba que era mejor así, ella desaparecería de sus vidas poco a poco y todo volvería a ser lo que era.
Pero como ya se ha dicho anteriormente, nada ocurre tal y como esperas que ocurra. Pasaron una serie de acontecimientos que hicieron que ella volveriera a sus vidas. Acontecimientos que no se esperaba ninguno que ocurrieran, y menos ella.


Una tarde como otra cualquiera, ella estaba en su habitación haciendo sus deberes cuando llamaron por teléfono. Era el hospital. Su madre había sufrido un accidente y había entrado en coma. Dicho eso, se le cayó el teléfono de las manos y varias lágrimas decoraron sus mejillas.
Pasó varios día en el hospital con ella, sin dejar atrás sus estudios, quería tener una buena carrera para salir adelante. Su padre la visitó varias veces, pero él no podía dejar su trabajo, era demasiado importante y era él quien sacaba adelante a su mujer y a su hija.
Finalmente, su madre murió, dio un gran bajón en sus estudios, pero logró conseguir lo que se propuso. Ella era así, hasta que no conseguía algo, no paraba, costase lo que le costase. A cabezota no le ganaba nadie.
Decidió sacarse la universidad en Londres, la nota le daba de sobra y no quería seguir viviendo en España, todo le recordaba a su madre. Y tenía una bonita casa que le estaba esperando con los brazos abiertos.
Nunca llegó a contarle nada de eso a los chicos, para qué, ella ya había desaparecido de sus vidas.
Agosto. Mes de partida.
Ya con sus 18 años cumplidos, comenzó una nueva vida en Londres, dejó atrás a todos sus seres queridos, amigos incluidos. Necesitaba empezar de cero.
Los chicos ya no vivían en su antigua casa, Tom se fue a vivir con Gio, Danny decidió vivir solo al lado de Tom, Harry y Dougie vivían más retirados y con sus respectivas parejas.


Un día cualquiera, Danny fue a recoger las cosas de su antigua casa, para asentarse en la nueva. Pero al meter las cosas en el coche, vio algo, o mejor dicho, a alguien que él no esperaba ver allí. La vio a través de la ventana, y sin pensárselo dos veces, ni siquiera pararse a pensar medio segundo, fue hacia su casa. Sin pensar en las consecuencias.
Llamó dudoso, y una chica con el pelo revuelto y con tan sólo una camiseta de su padre, abrió la puerta. Su mirada dulce y tierna, se volvió fría y dolorosa.



-Tú: ¿Qué haces tú aquí?

 

Capitulo 60

POV Normal

Bailabas con Danny sobre sus pies mientras todas tus preocupaciones se esfumaban. Cada vez que mirabas a esos grandes ojos, los veías brillar con más intensidad, sonreía con ellos, se le veía feliz, y eso es lo que te mantenía a ti feliz.
Pero la felicidad nunca es eterna. Viste a David besándose con una chica a unos metros de vosotros.



-Tú: No puede ser... -Tus ojos se inundaron de nuevo.



Danny se giró y te bajó de sus pies, pero sustuvo tu mano entre la suya.



-Danny: Hijo de puta.


Sabías lo que iba a hacer en ese momento, su mano apretaba la tuya cada vez más. Pero no estabas dispuesta a que le hicieran daño, ni a David, ni mucho menos a Danny. Tiraste de él, haciendo que se girase y te mirase. Sus ojos estaban completamente apagados, sin brillo alguno, y eso te partió por dentro. Viste como se tranquilizaba poco a poco al mirarte a los ojos y te abrazó escondiendo tu cabeza en su cuello y lloraste con fuerza queriendo olvidar con tus lágrimas esa imagen que habías visto. ¿Te merecías eso? Por supuesto que no.



-Tú: Vamos a casa, por favor.


-Danny: Claro.



Contestó seco y sin mirar a ninguna zona en especial. Pero cuando fuisteis camino a tu casa, notaste cómo se giraba hacia ellos.
Entrasteis en casa mientras intentabas calmarte. Él no se merecía tus lágrimas.
Danny cerró la puerta a sus espaldas, y tú te dirigiste hacia el jardín. Necesitabas que el aire golpease tu cara, necesitabas relajarte y esa era la mejor manera de hacerlo. Te sentaste sobre el césped, al lado del piano, y cerraste los ojos sintiendo el aire fresco sobre tus mejillas. Pocos segundos después, apareció Danny y se sentó sobre la silla del piano, comenzó a tocar las teclas sin sentido pero creando una bonita melodía.
Y ahí estabas, tú en medio de un plano negro con una melodía de fondo. Varias lágrimas seguían recorriendo tus mejillas sin permiso, pero cada vez eran menos.
La melodía acabó pero tus ojos seguían cerrados. Notaste que se sentó a tu lado, pero no decía nada. Bajaste la cabeza y abriste los ojos, él buscaba tu mirada pero no la encontraba, por lo que optó a conseguirla por su cuenta. Agarró tu barbilla con delicadeza y giró tu cabeza hacia él, haciendo así que vuestras miradas volvieran a chocar. Momento perfecto para un beso, ¿no?
Pero no, todo a su tiempo.
Te secó las lágrimas que aun quedaban, y te sonrió tímidamente.
Lograste susurrar un pequeño "gracias", a lo que él respondió presionando con su dedo índice sobre tus labios. Sus ojos volvían a brillar y eso hacía que volvieras a sonreír a pesar de la escena de antes. Él siempre fue el primero al que quisiste, y lo seguirá siendo, aunque hubieras conocido a David, él nunca consiguió hacerte sentir lo que Danny conseguía. Como bien dijiste, David y tú no estabais destinados. Pero eso no significaba que sí lo estuvierais Danny y tú. Tenías dudas, muchísimas dudas, y él no ayudaba a que se solucionaran. Cuanto más se acercaba a ti, más dudas y preguntas rondaban en tu mente.
Le seguías mirando a los ojos, sin cortarte un pelo, y él no se quedaba atrás. Necesitabas tenerlo cerca.



-Danny: Ven aquí, anda.



Se tumbó sobre el césped y tiró de ti para que te apoyaras sobre él. Tu cabeza sobre su pecho. Cogiste su mano y le empezaste a acariciar cada uno de sus dedos, desde el meñique hasta el pulgar. Te centraste en el índice y sonreíste para tus adentros, esas pecas sacaban una sonrisa en cualquier momento del día.


-Danny: ¿Qué le pasa a mi dedo?


-Tú: Te lo voy a cortar y me lo voy a quedar.

 
-Danny: ¿Qué? ¿Por qué? -Soltó una pequeña carcajada.


-Tú: Por tus pecas.


-Danny: Si es por eso te dejo que me cortes todos los dedos.



Le diste un leve codazo en el costado.



-Danny: ¿Qué?


-Tú: Son muy cucas.


-Danny: Pues eso, que te las regalo todas.


-Tú: Si tú vienes con ellas, aceptaría el regalo encantada.



Te quedaste callada. Lo habías soltado así sin más. No querías ni imaginarte la cara de Danny, estabas muerta de vergüenza. Ni estabas acostumbrada a soltar ese tipo de cosas, ni a escucharlas.
Pero Danny te siguió el juego, sabía que con eso te pondrías muy nerviosa y roja como un tomate. Y no se equivocaba.



-Danny: Y yo te lo daría encantado.



No lo viste, pero sabías que sonreía. Y tu tez no cogía lo que se dice un color normal.
Con su otra mano comenzó a acariciarte el pelo, y esos escalofríos que sentías con él semanas antes, volvieron a aparecer.
Él entrelazó su mano con la tuya y cerraste los ojos centrándote y disfrutando de ese momento, e intentando olvidarte de David.



-Tú: Todavía sigo sin saber cómo lo haces... -Susurraste.


-Danny: ¿Cómo hago qué?


-Tú: Todo esto. Hacer que sonría después de todo.


-Danny: Lo hago porque me importas, no importa el cómo.

 

-Tú: Grac...


-Danny: No quiero que lo digas. Lo hago porque quiero, no tienes por qué agradecerme nada.


-Tú: Pero necesito decírtelo... Muchas gracias por todo esto.



Te dio un suave beso en el pelo como respuesta.



-Danny: ¿Qué te apetece hacer?


-Tú: Nada.


-Danny: Perfecto. Pues no hagamos nada.


-Tú: ¿Hagamos?


-Danny: ¡Claro! Me pienso quedar aquí todo el día.


-Tú: Danny... No hace falta.


-Danny: Sí, sí que hace falta. Y además, quiero estar contigo.


-Tú: Y luego quieres que no te agradezca todo lo que estás haciendo por mí... Me siento mal, yo no he hecho nada por ti...


-Danny: Has hecho muchas cosas, _____.


-Tú: Pues yo no recuerdo ninguna.


-Danny: Yo sí, y eso es lo que importa.



Te quedaste callada, pensando en qué habías hecho por él para que te tratase tan bien, pero nada de lo que pensabas era motivo.



-Danny: ¿Entonces nos quedamos aquí toda la tarde? Parece que va a llover...


-Tú: Entremos dentro, anda.



Te soltaste de su mano y te metiste dentro de casa mientras Danny te seguía. Te quedaste apoyada en el respaldo del sofá.



-Tú: ¿Qué hacemos?


-Danny: A mí se me ocurren muchas cosas que hacer... -Sonrió pícaro.


-Tú: No me seas idiota.


-Danny: ¿Qué? Si no he dicho nada...



Se acercó a ti, y se apoyó también sobre el respaldo. Os quedasteis en silencio. Error. Comenzaste a volver a recordar esa imagen, tus momentos con David, la ruptura de esa mañana... Una lágrima tricionera recorrió tu mejilla. Lágrima que logró ver Danny antes de que te la secaras.

 


-Danny: ¡Eh! Venga, no llores...



Te aferró a él.



-Tú: Es un cabrón.


-Danny: Sh... Ya está todo, ¿vale? Ya has roto con él y no tienes por qué volver a verle nunca más. Cuando lo vea yo, ya lo pillaré.


-Tú: Prométeme que no le harás nada.


-Danny: No sé por qué le sigues defendiendo...


Te separaste de él y le miraste con dolor en tus ojos.



-Tú: Danny... Yo no le defiendo a él, te defiendo a ti.



Dicho eso, bajaste tu cabeza y lágrimas y más lágrimas caían mojando la moqueta. Ya ni te molestabas en secártelas, ¿para qué? Ibas a seguir llorando.



-Danny: ¿Qué?



Dudabas si contestarle o no, pero finalmente lo hiciste.



-Tú: No quiero que te haga daño, Danny. Él es más alto y más fuerte que tú, por lo menos a simple vista.


-Danny: Tranquila, siempre podemos llamar a Harry.

 

Y volvió a coseguir que una pequeña sonrisa asomara en tu rostro. Te empujó hasta el sofá y te obligó a tumbarte en él.



-Danny: Voy a traerte algo para comer, ¿vale?


-Tú: No tengo hambre.


-Danny: Bueno, yo sí, así que voy a por algo y si quieres coges de lo mío.

 
-Tú: Está bien.



Te sonrió de medio lado y fue a la cocina.
A los pocos minutos volvió con galletas, bollos, patatas, cocacolas... De todo un poco.
Hizo que te incorporases para que él se pudiera sentar, y tú te tumbaste de nuevo, dejando los pies sobre Danny.



-Tú: Te vas a cebar.


-Danny: Qué va, luego hago un poco de ejercicio y estaré igual de bueno.


-Tú: Creído.


-Danny: Nunca me dejas ser feliz.


-Tú: Come y calla.



Cogiste el mando de la tele y pusiste alguna película buena que estuvieran echando. Ahora necesitabas despejarte, y la tele siempre ayudaba en esos casos.
Llevabas unos shorts vaqueros, por lo que Danny te comenzó a acariciar la  pierna con la yema de sus dedos desde la rodilla hasta el pie, suavemente y con delicadeza, mientras comía y veía la tele.
Finalmente acabaste quedándote dormida sobre el sofá.
Pocas horas más tarde te despertaste, presentías que tenías los ojos hinchados. Danny ya no estaba en el sofá. Creíste que se había ido, pero no, volvió con el teléfono en la mano y con su amplia sonrisa.



-Danny: Buenos días, princesa.


-Tú: ¿Qué hora es?


-Danny: La hora de cenar, así que levanta ese culo que acabo de pedir las pizzas.


-Tú: ¿Ya? Joder...


-Danny: Vaga, ¿qué tal has dormido? ¿Ya estás mejor?


-Tú: Sí, me hacía falta echarme un rato.


-Danny: Me alegro. Por cierto, mientras dormías he ido a casa y les he dicho que me iba a quedar contigo todo el día.


-Tú: Gracias...


-Danny: Que no las des, tontorrona, sabes que me quedaría contigo todas las veces que hicieran falta.



Tan sólo te salió una amplia sonrisa, sincera y nerviosa. No te acababas de acostumbrar a esas frases de Danny, él las soltaba así sin más y se quedaba tan ancho. Danny se fue a saber donde, estaba acostumbrado a que no dijeras nada después de esas frases tan suyas.
Miraste a la mesa que estaba enfrente del sofá, y estaba todo recogido. Te estaba tratando demasiado bien.
Minutos más tarde llamaron a la puerta, ya con el estado de ánimo más relajado y los ojos menos hinchados, fuiste a abrir la puerta.
Cogiste las pizzas y las dejaste sobre la pequeña mesa del salón.



-Tú: DANNY, YA ESTÁN LAS PIZZAS.


Danny apareció y se sentó en el sofá. Te ahorraste preguntarle que dónde había estado.
Os comisteis las pizzas entre risas viendo la tele.
Un rato después, con la mesa limpia y las cajas de las pizzas en la basura, volvisteis al sofá. Os pusisteis a ver otra película que echaron en la tele.
Cuando acabó, estabas con la cabeza sobre las piernas de Danny mientras éste acariciaba tu pelo con delicadeza. Bostezó sonoramente.



-Tú: Nos acostamos ya, ¿no? ... Nos dormimos ya, quiero decir.


-Danny: JAJAJA. Vamos.



Subisteis al piso de arriba entre risas y os pusisteis el pijama. Danny entendía por pijama unos boxers. Tú te pusiste tu pantalón corto y camiseta de tirantes. Te acompañó a tu habitación, pero cuando iba a salir de ella, le agarraste del brazo.



-Tú: Duerme conmigo, por favor.


-Danny: Claro.



Os metisteis en tu cama, era de matrimonio, por lo que cabíais sin problema. Te tumbaste dándole la espalda.



-Danny: Eh, bella durmiente, no me des la espalda.

 


Te retiró el pelo y pasó su dedo por tu nuca, provocando un leve escalofrío. Te giraste y os quedasteis cara a cara. Millares de pecas te deseaban las buenas noches.


-Tú: Buenas noches, pecoso.


-Danny: Buenas noches, princesa.



Antes de cerrar los ojos le dedicaste una sonrisa y otro pequeño "gracias", a lo que él respondió con una amplia sonrisa y un brillo azul en sus ojos demasiado precioso. Esa noche soñarías con ello.
Comenzó a pasar su dedo por toda tu cara, empezando por tus cejas, continuando por tus ojos, rodeándolos varias veces, hacía pequeños círculos en tus mejillas, dibujaba en tu nariz y en tu barbilla curvas sin sentido, y finalmente se centró en tus labios, haciendo cosquillas en ellos con el simple contacto de su piel. Primero el labio superior y luego el inferior, finalmente acabaste dormida con ese recorrido.


3 de agosto.
12.00 p.m.
Maletas preparadas y tú lista para dejar Londres. Pero tenías claro que algún día volverías de nuevo. Todos estabais en la puerta de tu casa, a excepción de tu padre que estaba esperando al taxi,  no querías que llegara el momento de las despedidas. Pero quisieras o no, tendría que llegar.



-Tú: Os echaré de menos.



Os abrazasteis los cinco con lágrimas en los ojos por tu parte. La casa la dejaste tal cual, la habitación seguía con algunos posters y cosas varias, esa casa sería tuya tarde o temprano.



-Harry: No te vayas.


-Tú: Harry... Sabes que no me puedo quedar aquí, si fuera por mí, no me separaba de ti ni un segundo.


-Harry: Ya estás tardando en volverme a abrazar.



Y tal y como dijo, le abrazaste fuertemente de nuevo. Echarías de menos a ese saquito de músculos. En cuanto te separaste de Harry, otros brazos te volvieron a rodear. Los de Tom.



-Tom: Llámanos cuando llegues.


-Tú: Con un mensaje vas listo, que los ricos sois vosotros.


-Tom: Te voy a echar de menos, no lo dudes.


-Tú: Y yo a vosotros, Tom...



El siguiente fue Dougie, el enano rubito, el lagarto que te ayudaba a picar a Danny.



-Dougie: Llévame contigo.


-Tú: Mira, eso sí que puedo hacerlo,  sólo que me cargo a McFLY.


-Dougie: Compondremos vía skype.


-Tú: ¿Y romper tu relación con Danny? Eso nunca.


-Harry:  ¡Eh!


-Tú: Lo siento, Harry, tienes que aceptarlo.



Le abrazaste fuertemente y le diste un beso en la mejilla.
Ahora tocaba Danny. El más difícil, con el que más momentos habías compartido. Ya sean malos o buenos, pero siempre recordarás los buenos.
Y nada más estar en contacto con él, las lágrimas que luchaban por no salir durante todo ese tiempo, salieron sin permiso.



-Danny: Cualquier cosa, ya sabes donde y como encontrarme. Prométeme que me llamarás todos los días.


-Tú: Como ya le he dicho a Tom, los ricos sois vosotros, así que te agradecería que llamases tú.


-Danny: Lo haré, todos y cada uno de los días del año.


-Tú: Es demasiada molestia.


-Danny: Nada de lo tenga que ver contigo es una molestia.


A todo esto, seguíais abrazados. Al separarte, le diste un beso en la mejilla,  como a Dougie, pero Danny te lo devolvió cerca de la comisura del labio, demasiado cerca.
De pronto, tu padre se asomó a la casa, mencionando que la puerta estaba abierta.


-Papá: Ya está aquí el taxi, hora de irse.


Salisteis todos de casa, y metiste la maleta en el maletero. Mientras, Tom le devolvía la llave de tu casa a tu padre y todos se despedían de él con un apretón de manos.
Susurraste un pequeño "os echaré mucho de menos", y ellos contestaron con un "te quiero" al unísono.
Adiós Londres. Hola Madrid.

Capítulo 59

Ya todos comidos y descansados os encontrabais en el sofá viendo la tele. Todavía no habías compartido una palabra con Danny, en cambio, miradas sí, muchas, demasiadas. Había arrepentimiento, inseguridad, dolor en sus ojos. Cada mirada que te dedicaba, inconscientemente, te iba matando por dentro.
Estabas centrada en tus pensamientos, aunque te habían ayudado a despejarte, tu mente no estaba con ellos, seguía con él. Con David.



-Gio: Eh, chicos. ¿Si jugamos a algún juego?


-Mai: Mejor que quedarnos aquí sin hacer nada... ¿A cuál?


-Gio: Mmmm... Alguno de parejas, ¿no? Somos pares.



Todos contestaron con un "vale" al unísono. Todos menos Danny y tú. Ambos sumergidos en vuestros pensamientos.
Harry, quien tenías a tu lado, te dio varios golpes en el brazo con su codo. Gesto que imitó Tom dirigido a Danny.



-Tú: ¿Eh?


-Danny: ¿Qué pasa?


-Harry: Como estáis hoy... Que hemos pensado jugar a un juego por parejas.



"David". Palabra e imagen que se repetían una vez en tu mente. Se había ido dejándote con la palabra en la boca, se había ido para siempre y dudabas si lo volverías a ver alguna vez en tu vida.



-Tú: No... No me apetece.



Te levantaste del sofá con dolor en tus ojos, y le dedicaste una última mirada a Danny inconscientemente.



-Danny: Ahora somos impares, así que jugad vosotros, yo paso.


-Gio: Podemos jugar a otra cosa.


-Danny: No, no, y tampoco tengo muchas ganas.


-Gio: Como quieras...


-Dougie: ¿Qué juego? Uno apto para mayores, ¿no?...



Y ahí les dejó Danny, hablando sobre aquel juego al que iban a jugar. Danny, leyó entre líneas, y fue a buscarte a donde habías ido. Se recorrió la casa de arriba a abajo. Una pequeña bombilla se le encendió a Danny, cual dibujo animado, y cruzó la puerta principal para encontrarte sentada en los escalones de la casa.


POV DANNY


Y ahí está ella. Mirando a un punto fijo allí en el horizonte, ni siquiera se ha percatado de que estoy aquí.
Me siento a su lado, y puedo ver que está llorando. Cada lágrima que recorre su mejilla se lleva un trozo de mi felicidad. Espero que no esté llorando porque crea que estoy enfadado con ella, no lo estoy, no podría enfadarme con ella, pero me dolió que no me dijera nada cuando fui esta mañana a su casa.
Paso un brazo por sus hombros y la arcerco a mí, sabe que me tendrá siempre a su lado, no hace falta que se lo diga.
Llora con intensidad sobre mi pecho, ahora no hacen falta las palabras.
Se separa un poco de mí y me mira con arrepentimiento.



-Tú: Lo siento...


-Danny: Shh... No pasa nada.


-Tú: Sí, sí que pasa. Que sé que has estado todo el día así comiéndote la cabeza por mi culpa. Preguntándote qué me pasaba, sólo por no habértelo podido contar esta mañana.



Todas sus palabras son ciertas, y no se las voy a negar. He estado todo el día rallado, preguntándome por qué esta mañana lloraba, y por qué Tom no quiso que supiera nada.



-Danny: Sí, todo eso es verdad, pero no importa, ¿vale? No te voy a engañar, me ha dolido que no me lo dijeras, se supone que me contabas todo, pero eso depende de ti, no de mí, y si no podías decírmelo por cualquier motivo, no me voy a enfadar por ello. Cuando tú quieras, me lo cuentas, no te voy a obligar.


-Tú: Gracias. Y creo que ahora es un buen momento para hacerlo.



Sus lágrimas han cesado, pero algo me dice que volverán a aparecer pronto.
Cojo su mano y comienzo a hacer círulos sobre ella con mi dedo pulgar, acariciándola, haciendo así que su piel se ponga de gallina.



-Tú: ¿Te acuerdas que ayer te dije que iba a hablar con David? -Asiento como respuesta. -No ha salido bien la cosa...



Una lágrima tricionera sale a saludar.



-Tú: Él ha querido que lo intentáramos a distancia, pero yo sé que no funcionará, porque ni siquiera sé si volveré a verle. Hemos discutido y ahora sé que nunca más le veré.


-Danny: No digas eso, intenta hablar con él, todavía estás a tiempo para arreglar las cosas.


-Tú: Tal vez no quiera arreglar las cosas...


-Danny: ¿Cómo?


-Tú: Cuando se fue de casa, cuando rompimos, me quité un gran peso de encima... Vale que estoy sufriendo ahora, pero porque le quiero. Pero tal vez él y yo no estemos destinados.



En este momento, sólo puedo abrazarla, ni siquiera sé qué decirle, me alegro de que haya tomado esa decisión, ese chaval no me gustaba. Pero tampoco le puedo decir esto que estoy pensando, sería egoísta por mi parte.
Susurra un pequeño "gracias".



-Danny: Gracias a ti por hacerme  ver que todavía sigues confiando en mí.


-Tú: Y siempre lo haré.



Me separo de ella y me levanto bajando las escaleras. Me mira extrañada y no puedo evitar sonreírla.



-Danny: Ven. -Digo estendiéndole el brazo para que me agarre la mano.


-Tú: ¿Adonde?


-Danny: A ningún sitio, pero ven.



Agarra mi mano y se levanta de un salto por la fuerza que hago sobre ella.
Llegamos hasta el medio de la carretera y me paro frente a ella.



-Tú: ¿Aquí? ¿Estás loco? ¿Y si pasa un coche?


-Danny: ¿Nunca has querido bailar en medio de la carretera?


-Tú: ¿Bailar? Yo no sé bailar.


-Danny: Oh, claro que sabes.


-Tú: ¿Y la música?


-Danny: No intentes buscar más excusas, yo puedo cantar.



La subo a mis pies, la agarro de la cintura mientras ella pasa su brazo alrededor de mi cuello, y nuestras manos se unen. Tarareo alguna canción no conocida, y comienzo a dar vueltas sobre mí mismo. Sus lágrimas, ya secadas, no han vuelto a aparecer, y su sonrisa es pura y sincera, sus ojos brillan de una manera especial y yo me siento el hombre más feliz sobre la faz de la Tierra.
Pero siempre llega un momento, que acaba con esta felicidad. Su rostro cambia y sus ojos vuelven a inundarse de lágrimas.



-Tú: No puede ser... -Logra pronunciar al fin.



Me giro haciéndola bajar de mí, pero no le suelto la mano. Lo que siento ahora mismo al ver esa escena no es otra cosa que rabia e ira.



-Danny: Hijo de puta.



Voy decidido a reventarle la cabeza a ese gilipollas, pero su mano que agarra la mía, me lo impide. La miro a los ojos y toda la ira que se había apoderado de mí, desaparece. Le sigue queriendo, y no permitirá que nadie le haga daño, aunque la que sufra sea ella.
Sí, es David, y también es él el que le está metiendo la lengua hasta el esófago a una chica.
Pero esto no se va a quedar así, el día que le vea, mi puño y su boca tienen una discusión pendiente.
La abrazo fuertemente dejando que se desahogue sobre mi pecho. Ella no se merece eso, joder. No se merece llorar por nadie.



-Tú: Vamos a casa, por favor.



Le dedico un seco "claro",  y nos dirigimos a su casa, no sin antes dirigirle una mirada no muy agradable a ese hijo de puta. Y tal y como me espero, nos está  mirando con superioridad. Jugó con ella, y esto no va a acabar así.

Lo siento.

Lo primero, lo siento muchísimo. Siento no haber escrito esto antes, sé que debería haberlo hecho la semana pasada por lo menos, pero no tenía completamente seguro esto que voy a decir.

No sé cuándo podré subir, tengo mucho que estudiar y muchos exámenes, me juego el curso y no voy a dejarlo escapar sin intentarlo.

No lo voy a dejar el fic, ni este ni ninguno, porque sigo teniendo ideas, y aunque cada vez sean menos las que leáis, a mí me gusta escribir y me desconecto del mundo haciéndolo, así que no os preocupéis por ello.

Me gustaría que lo siguiérais leyendo, no os voy a mentir, quiero que lo sigáis leyendo, me hacéis sonreír en cualquier momento con vuestros comentarios. Aunque sólo sea un "Me ecanta, síguelo." Con eso soy feliz, porque sé que lo leéis y seguís ahí.

Ni siquiera sé si esto lo vais a leer hasta el final, o simlpemente vais a buscar la frase en la que digo si dejo o no dejo el fic, y para ello, os lo voy a poner más fácil: NO DEJO EL FIC.

Voy a intentar seguir escribiendo en los ratos libres que tenga, pero eso no significa que en cuanto tenga acabado un capítulo, lo suba, quiero tener más de uno escrito para no agobiarme escribiendo. Empecé a escribir por gusto, para despejarme, para dejar de llorar cuando estaba pasando por un mal momento, escribir me ha ayudado mucho, y me alegro de haber empezado porque no lo voy a dejar, ya no sólo por vosotras, sino por mí. Y, a veces, me siento un poco agobiada con esto del fic, de todos en realidad, y esto no debería ser así. Escribo por gusto, no por obligación. Así que, por favor, entendedme, es muy importante para mí.

Gracias.

 

Capítulo 58

 

Se levantó y se fue, dejándote con el "y yo a ti" en la boca. La verdad es que nunca le habías dicho un "te quiero", y tal vez era por eso por lo que insinuaba que no le querías. Pero es que te costaba demasiado decir esas dos palabras, vale que a otras personas les parezca lo más normal del mundo soltarlo así sin más, pero tú no eras una de ellas, eras incapaz de decirlo, para eso ya lo demostrabas tú cada día, incluso más que él.
Las lágrimas caían con más velocidad por tus mejillas, provocando que éstas tomaran un color más rojizo que el habitual. Te tumbaste sobre el sofá bocabajo, desahogándote, no necesitabas, ni querías, hablar con nadie en esos momentos, simplemente desahogarte.
Pocas horas más tarde, te encontrabas bocarriba sobre el sofá, tranquilizándote poco a poco. Las lágrimas habían cesado, pero no del todo.
Llamaron a la puerta.
No contestaste.
Volvieron a llamar.
Volviste a hacer caso omiso. No querías hablar con nadie. Pero oíste unas llaves y una puerta abrirse.



-*: ¿____?



Tom.

-Tú: Aquí...


-Tom: ¿Por qué no...? ¿¡Qué te pasa!?


-Tú: Nada...


-Tom: ¿Cómo que nada?



Doblaste tus piernas y se sentó a tu lado. Escondiste tu cara con tus manos. Odiabas que te vieran llorar, odiabas mostrarte más débil de lo que eras.



-Tom: Vamos, ven aquí.



Te incorporó y te abrazó fuertemente, dejando que lloraras libremente sobre su pecho.



-Tom: Cuando quieras contármelo, adelante, voy a quedarme aquí hasta que decidas hablar.



Te calmaste y le contaste la conversación con David horas antes.



-Tom: Has hecho lo que debías, y le has explicado todo con buenas palabras. Él no tenía por qué haber reaccionado así.


-Tú: Pero lo ha hecho, Tom. Y... me siento culpable, me ha hecho quedar como la mala de la película.


-Tom: Pero todos sabemos que no lo eres, así que, por favor, tranquilízate. Si se ha puesto así, no merece la pena haber seguido con él.


-Tú: Es que...


-Tom: Shh... Tranquila.



Volviste a esconder tu cabeza en su pecho, necesitabas llorar, desahogarte más que antes. Pero parece que ese no era el día de los desahogos. Volvieron a llamar a la puerta.



-Tom: Voy a abrir, ¿vale?



Asentiste como respuesta.
Tom se levantó y a pocos segundos después, aparece un Danny sonriente. Sonrisa que se le borró nada más verte.



-Danny: ¿Qué ha pasado?


-Tom: Nada, Danny, déjala.


-Danny: ____, ¿estás bien? ¿Te ha hecho algo el gilipollas ese?



Negaste con la cabeza, las lágrimas volvían a acumularse en tus ojos, y ver a Danny de esa manera no ayudaba a que cesaran.



-Tom: Danny, relájate.


-Danny: ¿Tú sabes lo que pasa aquí, no?



Tom asintió tranquilo.



-Danny: Perfecto... ____, cuando me lo quieras contar, ya sabes dónde estoy.



Y tal como vino, se fue.
Sabías que estaba decepcionado,decepcionado por no habérselo contado, se suponía que ahora os lo contabais prácticamente todo, y esta vez no lo habías hecho. Pero lo harías.
Comenzaste a llorar con más intensidad, y Tom volvió a tu lado.



-Tom: No llores por Danny, ¿eh? Eso sí que no te lo consiento.


-Tú: Pero le he fallado...


-Tom: No, no le has fallado, ya se lo contarás, ahora mismo no podías. Explícaselo así, ya verás como lo entiende.



Asentiste.



-Tom: ¿Te vienes a comer?


-Tú: Vale...


-Tom: Pues vete a lavarte la cara, y ponte guapa que tenemos visita?


-Tú: ¿Sí? ¿Quién viene?


-Tom: Ya lo sabrás. Y alegra esa cara que te pones muy fea cuando lloras.



Subiste las escaleras, dirección: cuarto de baño. Te miraste en el espejo. Grandes facciones de tu cara pintadas de rojo, ojos hinchados. Abriste el grifo del agua fría y te lavaste la cara, refrescándote, despejándote de todo lo que rodeaba.
En tu habitación, te arreglaste, es decir, te pusiste ropa normal pero formal, y volviste al baño, donde te terminaste de peinar y de maquillar ligeramente.
Bajaste con una sonrisa poco pronunciada pero natural. Cogiste tu chaqueta y las llaves, y Tom y tú salisteis de casa camino a la de los chicos. 
Entrasteis con una sonrisa, esta vez más pronunciada, en tus labios. Sonrisa que se acentuó al ver a tres chicas que necesitabas volver a ver.



-Tú: ¡Gio, Mai, Izzy!


-Las 3: ¡____!



Os fundisteis en un efusivo pero tierno abrazo. Saludaste a los Harry y a Dougie con una sonrisa, pero al centrar tus ojos en Danny, esa sonrisa se volvió completamente tímida, tímida e insegura. Éste te sonrió, pero se notaba que seguía molesto.



-Mai: Bueno, ____, ¿qué tal todo? Que hace mucho que no sé nada de ti.


-Tú: Bien, todo bien. ¿Y tú qué tal? ¿El enano te trata bien?


-Mai: Genial, es un amor.



Dougie se acercó por detrás, y la agarró de la cintura.



-Dougie: Soy todo un caballero.


-Tú: ¿Has madurado ya?


-Dougie: ¡Eh! Que yo siempre he sido un caballero.


-Tú: Yayaya...


-Gio: Pacere mentira que no la conozcas aún, Doug...


-Dougie: Arg. Os odio.



Dougie te miró desafiante y los demás os comenzasteis a reír a carcajadas.



-Tú: ¿Y tú, Izzy? ¿Qué tal con Harry? A ti no te pregunto, Gio, porque sé que con Tom estás perfectamente, me preocupan más los otros dos.


-Harry y Dougie: ¡Oye!


-Harry: Ven aquí, cielo, no nos quieren.



"Malditos Pudd", pensaste. Estaba claro que tú eras de Pones.



-Tú: Sísísí. Gays, que sois unos gays.


-Harry: ¿Pero por qué nos odias de esta manera?


-Tú: No os odio, pero está claro que tu relación con el enano no os lleva a ninguna parte, Dougie está enamorado de Danny, que lo sé yo.



Danny al oír su nombre, salió de su estado de empanamiento y volvió al mundo real.



-Danny: ¿Eh?


-Tú: Nada, Danny, nada... Bueno, Izzy, ¿está bien todo, no?


-Izzy: Perfectamente.


-Tú: Me alegro muchísimo.



Te sorprendía a ti misma tu capacidad para esconder tus sentimientos. Por dentro estabas hecha polvo, pero por fuera radiabas felicidad. En cambio Danny, estaba raro, alejado de las conversaciones, e incluso del mundo.

 

Capítulo 57

 

Todo esto era completamente surrealista, Danny y tú mirándoos fijamente a los ojos mientras os contabais mutuamente vuestro sueño. Sueño que resultaba ser el mismo para ambos. Sueño que deseabas que se cumpliera. 
Sueño que creíais que no habíais oído bien, pero lo habíais oído perfertamente.



-Tú: ¿C-c-cómo?


-Danny: Eh... ¿Tienes galletas?


-Tú: Danny...


-Danny: ¿Qué? Tengo hambre.


-Tú: No me cambies de tema, por favor...


-Danny: Sí, he soñado contigo, y por lo que veo, tú conmigo también. ¿Cómo ha sido tu sueño?


-Tú: Pu-pues, me da mucha vergüenza.


-Danny: ¿No querías que fuera directo? Luego te cuento el mío.


-Tú: No tanto... Pero... Está bien... -Comenzaste a jugar con tus manos mientras evitabas mirar a Danny. -Pues, a ver... Estábamos en mi cama, y mi acariciabas y me abrazabas y...


-Danny: Y te besaba...



*Ding dong*
Salvados por la campana.
Te quedaste mirándolo fijamente, intentando analizar lo que pasaba por su mente.



-Danny: Ehm... ¿Han llamado, no?


-Tú: ¿Eh? Voy, voy.



Te levantaste de la banqueta algo ruborizada por lo que acababa de pasar y te dirgiste a la puerta de la entrada. 
Ahí estaba, un Harry bastante nervioso.



-Harry: ¿Está Danny listo? -Dijo entrando en casa.


-Tú: Hola, ¿eh?



Se dio media vuelta y corrió a abrazarte.



-Tú: Pues no, ahí anda en la cocina.


-Harry: Este hombre es tonto.


-Tú: ¿Por qué? ¿Qué pasa?


-Harry: Que nos tenemos que ir a la discágrica, que llegamos tarde... ¡DANNY!



Danny asomó su cabeza por el marco de la cocina.



-Danny: ¿Qué pasa?


-Harry: Corre a casa y vístete, tío, que llegamos tarde.


-Danny: ¡Hostia! Se me ha pasado completamente.



Te miró inconscientemente. Se acercó a ti, te dio un beso en la frente y salió corriendo. 
Harry te miró impaciente, esperando novedades.



-Tú: ¿Qué? ¿Tengo algo en la cara?


-Harry: No, no, nada. ¿Ha pasado algo esta noche?


-Tú: ¡No! ¿Qué va a pasar? Yo estoy con David...


-Harry: No me fio de Danny, sólo eso.


-Tú: ¿Y eso por qué?


-Harry: Porque lo conozco, ____(tn), y sé cómo es.


-Tú: ¿Y cómo es? Porque yo todavía no he visto esa faceta con la que le describís.


-Harry: No lo defiendas de esa manera, te ha tratado demasiado mal como para que le vayas defendiendo siempre.


-Tú: Todo eso está olvidado, Harry, por favor, no remuevas el pasado.


-Harry: Ha sido un cabrón contigo. ¿Por qué lo has hecho? No se merece ni que lo mires.


-Tú: No lo sé, ¿vale? No lo sé. Simplemente lo hice, y no me arrepiento de haberlo hecho.


-Harry: Espero equivocarme y que sea tal y como piensas.


-Tú: Yo también...



Volvió a abrazarte, aprentándote más contra él.



-Harry: No quiero ponerte en su contra, pero no quiero que te haga más daño. -Dijo aún abrazándote.


-Tú: Lo sé, y si me vuelve a hacer daño, te dejo que lo cuelgues de la picha.


-Harry: Me parece una buena idea. JAJAJA.



Se separó revolviéndote el pelo.



-Harry: ¿Te vienes?


-Tú: ¿A la discográfica?


-Harry: ¡Claro! Y así conoces a Dallas y a más gente del equipo.


-Tú: No... Hoy no, tengo que hablar con David sobre lo de irme...


-Harry: No quiero que te vayas...


-Tú: No nos pongamos melancólicos ahora, por favor.


-Harry: Vale, vale. ¿Sabes lo que le vas a decir?


-Tú: No... Ya lo pensaré.


-Harry: Bueno, pase lo que pase, suerte.


-Tú: Gracias.


-Harry: Y ahora, si la señorita me permite, me voy que vamos a llegar tarde.


-Tú: Venga, y a ensayar bien, ¿eh?


-Harry: Sí, sí. Adiós, enana.



Salió por la puerta y se fue. 
Ahora quedaba lo más difícil, hablar con David.
Subiste a la planta de arriba, te duchaste, te peinaste y te vestiste al ritmo de Shut Up de Simple Plan.
Ya arreglada y sentada en el sofá cogiste tu móvil para llamar a David. 
Esto iba a ser difícil tanto para ti, como para él.


Un pitido... Dos pitidos... Tres pitidos...



-David: Hola, cariño. ¿Qué tal?


-Tú: No muy bien... Tenemos que hablar, ahora. Vente a casa.


-David: Pero... ¿Qué?



Y colgaste. Se te había formado un gran nudo en la garganta y no eras capaz de pronunciar palabra.
Sólo esperabas que se presentara tranquilo, porque si no, iba a ser mucho más difícil de lo que creías. 
En 10 minuntos, llamaron a la puerta. Te lenvantaste nerviosa a abrir la puerta.



-Tú: Hola...



Se acercó a ti y depositó un beso sobre tus labios. Se te escaparon un par de lágrimas.



-David: Tranquila, ¿vale? Ven, siéntate.



Os sentasteis en el sofá y le abrazaste fuertemente. Le querías, y sabías que si te ibas, tenías que romper con él.



-Tú: Lo que te voy a decir no te va a gustar, pero, por favor, entiéndeme.


-David: Dime.


-Tú: En unos días viene mi padre y tengo que volver a España con mi madre.


-David: Me estás diciendo que...


-Tú: Sí, me voy y no sé si volveré.


-David: Podemos intentarlo a distancia.


-Tú: No, no funcionaría.


-David: ¿Por qué? ¿¡Insinúas que no me quieres!?



Su voz aumentaba de tono cada vez más.



-Tú: ¡No es eso! Déjame que e lo explique, por favor.


-David: Inténtalo...


-Tú: Cuando te pones en ese plan, no hay quien te aguante.


-David: Lo siento, lo siento muchísimo. No quiero perderte...


-Tú: Ni yo a ti tampoco, David, lo sabes. Pero... Yo no creo en la distancia. Aunque quieras mucho a una persona, aunque creas que nada va a ir mal, la distancia es muy jodida y nos juega malas pasadas. Yo voy a querer tus besos y tus abrazos, y la distancia no me lo va a dar. Seguiré oyendo tus te quiero, pero se convertirán en susurros. Yo te voy a seguir queriendo siempre, no lo dudes, pero no voy a poder demostrarlo cada día, y tú tampoco. Quieras o no, conocerás a nuevas personas que están cerca de ti y me olvidarás. Así que, dejarlo es la mejor solución. Llámame cada día si quieres, no me voy a enfadar si no lo haces, ya no seremos nada. -Varias lágrimas recorrían tus mejillas.


-David: Sólo piensas en ti misma...


-Tú: ¿QUÉ? ¿TE CREES QUE QUIERO IRME DE AQUÍ Y DEJAR A LAS PERSONAS QUE ME IMPORTAN? ¿TAN EGOÍSTA TE PAREZCO?


-David: SÍ, SINO, NO TE IRÍAS.


-Tú: NO PUEDO QUEDARME, JODER. No entiendes nada...


-David: VETE, VETE Y NO VUELVAS MÁS. Si tan sólo he sido un juguete para ti, habérmelo dicho antes, cuando no estaba tan pillado por ti.


-Tú: NO DUDES DE MIS SENTIMIENTOS NUNCA. NO TIENES NI IDEA DE LO QUE SIGNIFICAS PARA MÍ.


-David: Lo demuestras bien poco...


-Tú: Vete.


-David: ¿Ahora me echas?


-Tú: Vete. Esto me duele más que a ti, pero si quiero seguir adelante, mejor que no nos volvamos a ver.


-David: Pero...


-Tú: No lo hagas más difícil, por favor.


-David: Lo siento, no quería ponerme así.


-Tú: Es lo mejor para los dos, no me llames más.


-David: Déjame pedirte una última cosa.


-Tú: Qué.


-David: Un beso.



Te acercaste a él y le diste un cálido beso. Un adiós convertido en un sentimiento único. Un último beso. Beso que marcará un triste final.



-Tú: Ahora vete, por favor...


-David: Te quiero.

Capítulo 56

Esa noche la pasaste en tu casa con Danny, él durmió en la habitación de tu padre y tú en la tuya.
Ambos dormidos, pero vuestra mente continuaba despierta.

Hablo contra su espalda.
Siento una voz a mi espalda.
Acaricio su brazo que asoma por las grandes mantas que cubren su cuerpo.
Noto sus caricias sobre mi brazo, provocando leves descargas eléctricas sobre mi piel.
Soplo contra su cuello.
Una brisa roza mi cuello.
Me acerco a ella.
Se acerca a mí.
Paso mi brazo alrededor de ella.
Me rodea con su brazo.
Deposito un beso detrás de su oreja.
Me besa la oreja.
Se gira mientras me mira y sonríe con esa sonrisa tan peculiar.
Me giro y le miro regalándole una de mis mejores sonrisas.
La beso.
Me besa.


Te despertaste sobresaltada, pero al parecer no fuiste la única.



POV DANNY


Me despierto sobresaltado, ¿qué clase de sueño ha sido ese?
Me levanto y me dirijo al baño, al volver a la habitación me quedo mirando la de ____(tn). Me asomo y puedo comprobar que está despierta, mirando al techo con la mirada fija y podría decir también, que tiene la mirada perdida, apesar de mirar al techo.



POV NORMAL


Mirabas al techo confundida, con la mirada perdida, ese sueño había sido real, demasiado real para ser un sueño.
Viste que Danny estaba en tu puerta, quieto, observándote.
Le miraste pero ni se inmutó.



-Tú: ¿Danny?


-Danny: ¿Eh? Di... Dime.


-Tú: ¿Qué hacías?


-Danny: No... No lo sé.


-Tú: ¿Cómo que no lo sabes?



POV DANNY


Imbécil, imbécil, imbécil. Espabila, tío. Te está mirando, contesta, no te quedes ahí.



-Tú: ¿Danny?


-Yo: ¿Eh? Di... Dime.


-Tú: ¿Qué hacías?



Sonríe con su sonrisa que le caracteriza y la imagen de su sonrisa, de ese sueño, vuelve a mi mente.



-Yo: No... No lo sé.



¿Que no lo sabes? ¿QUE NO LO SABES? Soy gilipollas, eso es lo único que sé.



-Tú: ¿Cómo que no lo sabes?


-Yo: ¿Desayunamos?



POV NORMAL


-Danny: ¿Desayunamos?


-Tú: JAJA. Vete bajando tú, ahora voy.



Danny se alejó de la habitación, y tú le levantaste de la cama, antes de bajar a la cocina pasaste por el baño.
En la cocina, Danny estaba sentado en una de las banquetas. Esa mañana estaba extraño, pero era muy cómico.
Sacaste la banaqueta de debajo de la encimera de la cocina y te sentaste frente a Danny.
Os mirabais, pero alternativamente. Danny te miraba cuando tú mirabas el fregadero o sus manos, tú le mirabas cuando él perdía su mirada, y así sucesivamente.



-Ambos: Hoy he soñado contigo.



Con el mismo tono, en el mismo segundo, con  la misma expresión en la mirada soltasteis aquella frase sin caer en la posible pregunta que puede hacer el otro sobre el sueño.



"¿Qué?
¿Cómo?
¿Ella ha soñado conmigo?
¿Él ha soñado conmigo?
¿Qué habrá soñado?
Me pica la curiosidad, la verdad."



POV DANNY


-Yo: ¿Qué has soñado?



Estoy... ¿nervioso? ¿Por qué? Si tan sólo ha sido un sueño.



-Tú: Bueno, pues... Ha sido... ¿raro?



Quiero saber qué ha soñado. Su tono y su mirada podría decir que expresan lo mismo que yo. Nerviosismo, inseguridad, curiosidad.



-Yo: Pero... ¿Qué has soñado?


-Tú: ¿En serio quieres que te lo cuente?


-Yo: Sí.



POV NORMAL


No podía ser verdad, te costaba muchísimo contarle ese sueño. Tú, él, en tu cama... Joder, a ver cómo le soltabas eso sin sonrojarte.
Aunque por otra parte... ¿Qué habrá soñado él?



-Tú: Vale, si me cuentas tu sueño, te cuento el mío.


-Danny: Ehm... ¿Segura?


-Tú: Sí.



POV DANNY


Estoy jodido. Que se va a pensar que soy un pederasta por soñar ese tipo de cosas, que... Joder, no voy a mentir, quiero estar así con ella. Despertarme cada mañana y robarle un beso. Susurrarle cada minuto que la quiero. ¿La quiero? Sí, demasiado.



-Yo: Ehm... ¿Segura?


-Tú: Sí.



Jodidísimo. ¿Qué hago para salir de este marrón? ¡Ah! ¡Ya sé! Jojojo, Danny, eres listo, muy listo.



-Yo: ¿Y si lo contamos los dos a la vez?


-Tú: ¿Los dos a la vez? Entonces no nos enteraremos de lo que dice el otro.


-Yo: Mejor.


-Tú: ¿Mejor? -Me mira con una ceja arqueada.


-Yo: ¿Sí?


-Tú: Bueno, como quieras, pero no sé por qué montamos todo esto si no nos vamos a oír.



Danny, eres tonto, pero tonto, tonto.



-Yo: Da igual, venga...



Nos miramos a los ojos fijamente, sonríe nerviosa, y yo, más nervioso aún, la sonrío para tranquilizarla.



-Yo: He soñado que estaba en tu cama.


-Tú: He soñado que estabas en mi cama.

Poker face. Extreme poker face.



POV NORMAL


Esto te parecía una estupidez, pero aún así, lo hiciste.
Te miraba a los ojos, le sonreíste con nerviosismo, él parecía tranquilo, y sonrió con esa sonrisa suya tan peculiar, que hizo que te pusieras más nerviosa. No querías contarlo, pero si no lo hacías, ese sueño estaría rondando por tu mente bastante tiempo.



-Danny: He soñado que estaba en tu cama.


-Tú: He soñado que estabas en mi cama


WTF!?


"No he oído bien.
Creo que no he oído lo que tenía que oír.
¿Y si lo volvemos a decir?
Creo que será mejor que lo volvamos a decir.
Definitivamente, ese sueño me ha dejado tocado.
Ese sueño me está volviendo loca."

Capítulo 55

 

Te sentaste sobre el césped. Movimiento que Danny imitó.



-Tú: Verás, es que... Hoy me ha llamado mi padre, y...



Flashback
Estabas tocando el piano, cuando oíste el teléfono de casa. 
Dejaste de tocarlo, y cogiste el teléfono rápidamente.

-Tú: ¿Sí?


-Papá: Hola, cariño. ¿Qué tal todo?


-Tú: Bien, todo bien.


-Papá: Me alegro. Bueno, sé que nunca llamo y te estarás preguntando por qué llamo en este momento, ¿me equivoco?


-Tú: No, no te equivocas. ¿Pasa algo?


-Papá: Verás... A principios de agosto estaré allí...


-Tú: ¿En serio? Genial.


-Papá: Déjame terminar, ____(tn). Vengo porque me tengo que volver a ir, y por ello tengo que llevarte de vuelta a España.


-Tú: ¿QUÉ? ¿Por qué?


-Papá: Me voy a Nueva York un año, y no puedes quedarte aquí.


-Tú: Pero, pero... ¿Y cuándo dices que nos iremos?


-Papá: Cuando llegue a Londres, están los billetes pagados.


-Tú: No puede ser...


-Papá: Lo siento, cielo.


-Tú: No... No pasa nada.


-Papá: Me tengo que ir, cariño, disfruta tus últimos días en Londres.


-Tú: Lo haré. Hasta pronto, papá.


-Papá: Te quiero.



Dejaste el teléfono sobre la mesa y volviste al jardín, te sentaste en la silla del piano, y asimilaste toda la información que te acababa de dar tu padre.
Tus días en Londres estaban contados.
Fin flashback



-Danny: ¿QUÉ?



Se levantó quedándose en pie bajo tu atenta mirada.



-Danny: No puede ser. Te vas a ir, ¿no?


-Tú: Danny, no soy mayor de edad, no me puedo quedar si mis padres no me dejan.


-Danny: Habla con tu padre, dile que estarás bien con nosotros.


-Tú: Sé que estaré bien, eso no lo dudo, pero, a parte de que ya están los billetes comprados, mi padre no estaría dispuesto a dejarme aquí más tiempo.


-Danny: Joder... ¿Y David?


-Tú: No había pensado en él...


-Danny: ¿Y qué vas a hacer?


-Tú: Hablaré con él, a ver como se lo toma...


-Danny: Te he dicho ya que no me gusta para ti, ¿no?


-Tú: Sí... Pero dale una oportunidad, de momento va todo bien.


-Danny: ¡Me prohibió darte clases!


-Tú:¿Cómo sabes eso?


-Danny: Me lo crucé un día, se me puso chulito, le dije cuatro cosas y me soltó que no me dejaba darte más clases.


-Tú: Y como has comprobado, me da igual lo que dijo.


-Danny: Me alegro de que no le hicieras caso.



Te levantaste. Sí, todo ese rato que llevabais hablando lo habías hecho desde el suelo.



-Tú: Danny, no soy de esas que dejan a sus amigos por su novio. Soy liberal, necesito mi espacio, y necesito juntarme con otra gente cuando quiera. Él no es nadie para impedirme ver a alguien o para decirme lo que tengo o no tengo que hacer. Él no es como yo, es todo lo contrario, es muy celoso y me quiere controlar, no confía en mí. Y eso es algo que me duele, pero por algo estamos juntos y me gustaría que lo aceptaras, tanto tú como él sois muy importantes en mi vida.


-Danny: Has cambiado, ____(tn).


-Tú: Vaya, no me esperaba eso.


-Danny: Nunca creí que esas palabras saldrían de tu boca.


-Tú: Pues ya ves que han salido.


-Danny: Dame un abrazo, joder.



Rompió los metros que os separaban y te rodeó con sus brazos pasándolos por tus hombros, tú rodeaste su espalda con los tuyos. 
Apoyó su cabeza sobre la tuya, mientras la escondías en su cuello.



-Danny: Te echaré mucho de menos, no lo dudes.


-Tú: Yo también, lo sabes.


-Danny: ¿Te volveré a ver?


-Tú: Yo siempre estaré dispuesta a verte, el problema está en si tú me olvidarás o no. 

Se separó de ti y agarró tu cara con sus grandes manos. Acercó su cara a la tuya, estaba serio, muy serio.



-Danny: No me olvidaré de ti nunca.



Y volvió a abrazarte fuertemente.



-Danny: ¿Se lo has dicho a los chicos?


-Tú: No, no he podido.


-Danny: Sabes que se lo tendrás que decir pronto, ¿no?


-Tú: Creo que se lo diré ahora.


-Danny: Sí, me parece una buena idea.



Os separasteis y fuisteis al interior de la casa. Dougie, Tom y Harry estaban en el sofá viendo la tele. Danny y tú os sentasteis en el otro sofá.



-Tú: Chicos...



Ni caso. Cada uno a su tele.



-Danny: EJEEEEEEEEEM. CHICOS.

 


Os miraron sobresaltados.

 


-Dougie: ¿QUÉ PASA?


-Tú: Tengo algo que deciros.



Todos te miraron con cierta preocupación en sus ojos. Danny te dio la mano para que te sintieras con fuerza y ánimo de dar la noticia, pero parece ser que los demás no entendieron eso.



-Harry: ¿Estáis juntos?


-Tú: ¿Qué? -Os mirasteis. -¡No! ¡Claro que no!


-Tom: Harry, por favor.


-Harry: Ay, yo que sé, los he visto así. -Señaló vuestras manos. -Y pensé que estaban juntos.



Danny miró vuestras manos, pensaste que se iba a soltar de ella, pero la apretó más todavía.



-Tom: ¿Quieres dejarla que se explique?


-Harry: Lo siento...


-Tú: Veréis, mi padre me ha llamado hoy y me ha dicho que cuando venga, me tengo que ir a España con mi madre.


-Tom: Sí, eso es lo que acordamos.


-Tú: El problema es que ha habido un cambio de planes. Mi padre vendrá en unos días, a principios de agosto.



Todos se quedaron esperando a que les dijeras que todo había sido una broma de mal gusto, pero no, era tan cierto como la vida misma.



-Harry: Estás de coña, ¿no?


-Tú: No...


-Harry:
Pero no... No te puedes ir todavía, se te coge cariño aunque a veces seas una cría repelente.


-Tú: Ehm... ¿Gracias?


-Harry: Es broma, tonta.



Se levantó y soltaste la mano de Danny para poder abrazarle, ese musculitos te había protegido demasiado. 
A ese abrazo se unieron todos. Las lágrimas se te iban acumulando en los ojos, eran demasiado adorables, pero no ibas a llorar, ese no era un buen momento para hacerlo, ya llorarías el último día minutos antes de irte.

 

Capítulo 54


Se acercaba lentamente con miedo, pero sin desviar su mirada de la tuya.
Exactamente no sabías lo que iba a hacer, pero tenías una pequeña idea, ¿querías? Ni tú lo sabías, pero de lo que estabas segura era de que no querías engañar a David. 
Todas sus sospechas desaparecieron cuando en vez de notar sus labios sobre los tuyos, notaste como te aferraba a él. Pasó sus brazos por tu espalda, y tú las mantuviste en su pecho, rozandolo suavemente con la yema de tus dedos. 
Te dio un suave beso en el pelo, cerraste los ojos, volviste a oler el aroma de su colonia, y dejaste un suave beso entre su cuello y su pecho.
Se separó y volvió a penetrarte con sus ojos. Le sonreíste de medio lado y te bajaste del piano.



-Tú: ¿Vamos?


-Danny: Vamos.



Esos días notabas a Danny más maduro, más protector y eso te mataba por dentro aunque no quisieras aceptarlo. Te sentías más unida a él. 
Llegasteis a casa de los chicos, y con una gran sonrisa te recibieron. 
Estaba la cena ya preparada. Ya estabais todos en la mesa cenando.



-Tú: Bueno, ¿qué tal hoy? ¿Habéis grabado mucho?


-Tom: Lo justo, estamos trabajando en más canciones y eso...


-Harry: El estilo es diferente.


-Tom: No sé si gustará, no estoy muy convencido.


-Tú: Sois un grupo, cambiáis de estilo, perdéis y ganáis fans, eso no os debe preocupar.


-Dougie: Me gusta como piensa esta chica.



Le sonreiste, sonrisa que te devolvió.



-Tom: Sí, lo sé, pero es muy diferente a lo que estamos acostumbrados.


-Tú: Siempre podéis volver a ser los mismos, aquí tenéis a una fan que nunca os va a dejar de seguir.


-Tom: Gracias, lo tendremos en cuenta.



Tom esataba muy concentrado con esto del nuevo CD y nuevo estilo, no quería que nada saliera mal y menos cuando es un estilo que nunca han probado.



-Harry: ¿Y tú? ¿Qué has hecho hoy?


-Tú: Nada importante, tocar el piano, y bueno... salir un rato con David.



Miraste inconscientemente a Danny, no querías pero lo hiciste.



-Tom: ¿Qué tal estás con él?



Danny miró a Tom, una mirada cargada de significado.



-Tú: Muy bien, es un amor, pasamos bastante tiempo juntos, me hace reír y sentirme especial.



Hablaste mientras sonreías como una tonta, pero cada palabra que pronunciabas, un momento vivido con Danny aparecía en tu mente. Momentos vividos ese mes con Danny pasando como si se trataran de diapositivas.



-Danny: Ya he terminado.



Danny se levató y se fue con su plato a la cocina. Estaba teniendo un comportamiento muy extraño durante la cena. Todos le mirasteis extrañados.



-Tom: Bueno, parece buen chico.


-Tú: Lo es.


-Harry: Love is in the air...



Sonreiste y la persona que pasó por tu mente borró esa sonrisa. Esta vez sí analizaste ese pensamiento. Danny.



-Harry: ¿____(tn)?



Dougie te dio golpes leves en el hombro.



-Tú: ¿Eh?


-Harry: Lo que he dicho... Love is in the air...


-Tú: Sí, sí.



Ese pensamiento te había dejado tocada. Danny no volvía, cosa que hacía que te mantuvieras más ausente de la conversación.
Había algo que no le habías contado a ninguno, no querías destrozar ese buen rollo que había. 
Acabaste de comer y Danny todavía no había vuelto.



-Tú: ¿Y Danny?


-Dougie: Estará en el baño, últimamente está muy necesitado.


-Tú: ¡DOUGIE!


-Dougie: ¿Qué? Eres tú la que se lo imagina, yo no tengo culpa.


-Tú: No quiero hablar más de este tema.


-Dougie: Como quieras. Siempre puedes probarlo tú, a no ser que ya lo hagas.


-Tú: ¡DOUGIE!


-Dougie: JAJAJAJAJA.


-Tú: Me voy.


-Harry: ¿Al baño?


-Dougie y Harry: JAJAJAJAJAJA.


-Tú: Sois como dos críos.



Dougie y Harry se chocaron las manos y seguían descojonándose en tu cara, mientras Tom negaba con la cabeza.
Fuiste a la cocina a dejar tu plato y viste por la ventana que Danny estaba en el jardín, de pie.
Saliste sin hacer mucho ruido.



-Tú: ¿Qué haces aquí?


-Danny: ¿Eh?



Danny se giró rápidamente al oír tu voz.



-Danny: Me apetecía tomar el aire un rato.


-Tú: ¿Te pasa algo?


-Danny: No...


-Tú: Te conozco, no lo suficiente, pero te conozco y sé que bien no estás.


-Danny: Es... Una mala racha, ya se me
pasará, no te preocupes.

 

-Tú: ¿Cómo no me voy a preocupar?



Cada frase que os decíais adelantabas un paso para estar más cerca de él, lo necesitabas. 
Fuiste a abrazarlo, pero se giró dejándote como una gilipollas platanda en medio de ningún sitio.



-Danny: No quiero que te preocupes por mí, ____(tn).


-Tú: Pero es que si piensas que me voy a quedar de brazos cruzados mientras comes sin levantar la cabeza y te levantes de la mesa cuando te de la gana, estás muy equivocado.



Te sentaste en el césped. Danny repitió ese movimiento.



-Danny: No se por qué eres así conmigo. He sido un cabrón.


-Tú: ¿Qué te he dicho sobre eso? No quiero que vuelva a salir ese tema, no quiero que te vuelvas a insultar por lo mismo.


-Danny: Pero es que...


-Tú: Pero es que nada.



Se tumbó suspirando sonoramente.
Esto te empezaba a cansar. Estabas harta de que siempre saltara con lo mismo, de que siempre estuviera mal por el mismo motivo. Aunque eso se iba a terminar pronto.



-Tú: Esto me empieza a hartar, Danny.


-Danny: ¿Por qué? ¿Porque estoy así? No veo motivo, es mi vida, son mis sentimientos, mis pensamientos.


-Tú: Lo sé, pero si no le cuentas nada a nadie, nunca estarás bien, siempre tendrás clavada esa espina.


-Danny: Y seguirá clavada.


-Tú: ¿Por qué? ¿Qué quieres que haga para que pueda entenderte? Hablas con metáforas, incluso a veces con indirectas.


-Danny: ¿Quieres saber por qué estoy así? ¿Seguro que lo quieres saber?


-Tú: Sí.



Se levantó y se quedó sentado mirándote fijamente a los ojos.



-Danny: ... No puedo.



Y se volvió a tumbar.



-Tú: Danny...



Te tumbaste a su lado mientras le mirabas con pena. Te dolía verle así. Tenía los ojos acuosos.



-Danny: Si te lo digo tendría o que irme de aquí o cambiar tu vida. Y no quiero irme, y menos cambiar tu vida o tu forma de pensar sobre mí.


-Tú: Ni te vas a ir, ni cambiarás mi vida o mi forma de pensar.


-Danny: Te confundiría.


-Tú: Más de lo que ya estoy, lo dudo. Y menos después de lo de hoy.


-Danny: ¿De lo de hoy? ¿Qué ha pasado hoy?


-Tú: Mierda...



Te miraba esperando una explicación, esperaba algo para calmar su nerviosismo.

 

Page: 12 3 ... 7